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28 al 30-04 | Montevideo Classic Car Club
XXIXº Rally Internacional del Rió de La Plata
Reseña por: Albino Olmos

Jorge Tomasi

Cuestión de Habilidosos
Jorge Tomasi ganó con Alfa Romeo GT Bertone
En la 29ª edición del Rally Internacional del Río de la Plata

Jorge Tomasi-Omar Porciúncula con el Alfa Romeo GT 1.750 Bertone de 1972, lograron obtener los mejores tiempos entre las dos Habilidades Conductivas, en la 29ª edición del Rally Internacional del Río de la Plata de Autos Clásicos y además de ser los más rápidos, vencieron en la categoría G.
La prueba que contó con la organización  del Montevideo Classic Car Club y el auspicio de Últimas Noticias, marcó un suceso y dentro de la actividad deportiva, además de lo que fue la Regularidad, se realizaron, dos Habilidades Conductivas, una en la Rambla, consistente en un Slalom y la otra en un circuito diagramado en el aeropuerto de Colonia.  En el caso de la Habilidad Conductiva del aeropuerto, tanto en el tramo de ida como al regreso del circuito, debían reiterar el promedio, lo cual complicaba porque no se podía llevar ni navegante ni cronómetros.
Respecto a los tiempos, cabe indicar, que si bien hubo autos muy rápidos, en algunos casos, al tocar o derribar un cono, se llevaron penalizaciones, que los retrotrajeron en la clasificación.
Categoría C
Dentro de la categoría C, quedaron clasificadas dos máquinas, pese a que fueron más las participantes, pero no realizaron las dos pruebas.  La victoria se quedó en Colonia, ya que el primer puesto fue para Gabriel Comamanzki con el Ford A Phaeton 1929, en 2’07”47/100 y el seguido de Aníbal Reyes Oribe con el Graham Paige Sedan 1930, en 2’16”39.
Clase D
Para los automóviles Post Vintage, que intervinieron dentro de la categoría D, el primer lugar fue para Carlos Rapetti con el Hudson Brougham de 1937, en 2’19”99, mientras que el segundo puesto fue para Salomón Zeitune con el Chevrolet Landau 1931, en 2’43”84 y el tercer puesto se lo llevó Claudio Cuello con el Chevrolet Coupé 1938 en 2’55”01.
Clase E
Alfredo Adler con el Jaguar XK 150 de 1960 de 1’43”11/100, resultó vencedor entre los autos que intervinieron en la Clase E de los Post Guerra, resultando segundo en la oportunidad, Tomás Gagliardi con Auto Unión 1000 S de 1959, en 1’46”66, en tanto que el tercer puesto correspondió a Carlos Otero con Ford F1 Pick Up de 1951 con 1’49”13.  El cuarto puesto fue para Jorge Sanguinetti con MG TF de 1954 en 1’52”57, en tanto que el quinto puesto fue para Juan Soler con el Lancia B20 Coupé de 1956 en 2’’5”96; el sexto puesto lo ocupó Walter Ojero con MG TC de 1946 en 2’09”82, seguido de Marcelo Montefiori con Chevrolet Bel Air de 1956 en 2’13”64; y luego clasificaron en los puestos subsiquientes, Alberto García con Ford Crown Victoria de 1956 en 2’23”75; Mario Gómez con Studebaker Lark VIII de 1959  en 2’29”01y Raúl Buela con Mercedes Benz 220S de 1969 en 3’07”28.
Contemporáneos 1
Los Contemporáneos I, compitieron identificados dentro de la Clase F y la victoria fue para Ricardo Stewart con Mercedes Benz 230 SL de 1964 en 1’37”90, en tanto que segundo fue Guillermo Deal con Mercedes Benz 230 SL de 1966 en 1’42”20; tercero quedó Roberto Symonds con Austin Healey MK III 3.000 de 1967 en 1’43”80; cuarto Marcos Goyeneche con Corvette Sting Ray de 1964 en 1’48”52; quinto fue Martín  Lastreto con Maserati Ghibli de 1968 en 1’52”00; sexto fue Lorenzo D’Angelo con MG B de 1970 en 1’53”17; séptimo Javier Orcoyen con BMW 2002 de 1970 en 1’53”45; octavo Carlos Sánchez con Peugeot 404 de 1967 en 1’59”30; noveno resultó Walter Garrido  con MG B de 1967 en 2’00”20; décimo quedó Martín Soler con el Citroën DS 21 de 1968 en 2’03”07; undécima fue María José Nieto con VW Sedán de 1962 en 2’22”55; duodécimo quedó Roberto Rovelli con Triumph Spitfire de 1965 en 2’28”81 y decimotercero Ernesto Tcherechansky con Borgward Isabella de 1961 con 2’29”20.
Contemporáneos 2
Jorge Tomasi se llevó la victoria con el Alfa Romeo GT 1750 Bertone de 1972 en 1’28”97, dentro de la Categoría Contemporáneos 2, identificada por la letra G.  La segunda posición fue para Rodolfo Chiesa con el BMW 320 de 1979 a 94/100, mientras que el tercer puesto fue para Sergio Ardoino con el Alfa Romeo Sprint Veloce de 1981 en 1’36”12.  La cuarta fue para Marcio Maia Rosa con Ferrari 308 GTS I de 1981 con 1’40”27, quinto se ubicó Alvaro Mila con el Ford Taunus GT de 1982 en 1’42”60; sexto resultó Walter Carámbula con el Ford Capri GL de 1981 en 1’50”00; séptimo fue José Martínez Ochoa con Mercedes Benz 380 SLC de 1980 en 1’50”82; octavo fue Rodolfo Wild con Mercedes Benz 280 SLC de 1980 en 1’57”68; noveno quedó Pedro Barindelli con MG B de 1974 en 2’03”22; décimo fue Juan Etchegoimberry con BMW 2002 de 1973 en 2’05”76 y undécimos quedaron Raúl Goliger con Alfa Romeo GT de 1972 con 2’17”04.

 

Rally del Río de la Plata
Sanguinetti-Sanguinetti con MG TF los vencedores
En Pre Guerra se impusieron Rapetti-Otte con Hudson

Auto Nº 13, MG TF de 1954 de la dupla Sanguinetti-Sanguinetti

Culminó con todo éxito la disputa de la 29ª edición del Rally Internacional del Río de la Plata de Autos Clásicos que se disputó en Colonia, donde se llevaron la victoria en la categoría Post Guerra, el binomio formado por Jorge Sanguinetti-Jorge Sanguinetti (hijo) con MG TF de 1954, en tanto que en modelos Pre Guerra se impuso la tripulación formada por Carlos Rapetti-Fernando Otte con el Hudson Brougham de 1937.
Durante esta prueba, se conmemoraron 50 años de la obtención del triunfo en el primer Gran Premio Argentino de Turismo Standard de Ledo Dalmás Bonjour al igual que los cincuenta años de la inauguración del circuito del Real de San Carlos, pero se dio la particularidad, que hace 50 años, debutaba en el automovilismo, en una 6 Horas en El Pinar, Jorge Sanguinetti quien se llevó la victoria en la Regularidad en esta prueba, mientras que su hijo si era debutante absoluto.
Las Etapas
De Regularidad en Ruta 1, se hicieron dos etapas, destacándose muy especialmente, que la primera tuvo un recorrido dividido en dos tramos, uno sobre camino muy sinuoso, por la Ruta 50, desde la 1 hasta Tarariras y luego de una neutralización se hizo otra en llano, desde Tarariras a Colonia, aunque el tramo de ruta 21, tiene algunos ondulaciones.
La segunda etapa, fue sobre un terreno con algunas ondulaciones por ruta 21 y el camino de tierra hasta Conchillas, para luego por bitúmen dejar atrás Conchillas y dirigirse a Carmelo, con un final de tramo muy sinuoso, para luego seguir rumbo a Puerto Camacho.  El regreso unió Puerto Camacho con Colonia.
Post Guerra
Dentro de la Regularidad, los vehículos se dividieron en Post Guerra, para aquellos de 1945 en adelante y los Pre Guerra, hasta 1944, que son las denominaciones internacionales, basándose en división de modelos de antes y después de la Segunda Guerra Mundial.
Dentro de la categoría de Post Guerra, lograron un contundente triunfo Jorge Sanguinetti-Jorge Sanguinetti (hijo) con el MG TF de 1954, que tuvieron una penalización de 5,71 en contra, marcando el muy buen accionar que tuvieron durante la prueba, resultando segundos Pedro Barindelli-Olga Pereira con el MG B de 1974, con 7,24 de penalización y con 7,77 de puntos en contra (o 7”77/100) quedaron en tercer lugar, Jorge Tomasi-Omar Porciúncula con el Alfa Romeo GT Bertone 1972.
La cuarta ubicación correspondió a Walter Garrido-Antonio Fernández con el MG B de 1967, con 9,77 de penalización, mientras que el quinto lugar fue para Marcos Goyeneche-Isabel Amespil con Chevrolet Corvette Sting Ray de 1964, con 10,25 y a escasas 5/100, fueron sextos, Tomás Gagliardi-Gloria Gómez con el Auto Unión 1000 S de 1959, en tanto que el séptimo puesto fue para Sergio Ardoino-Juan M. Díaz con el Alfa Romeo Sprint Veloce de 1981, en tanto que octavo quedó el binomio Rodolfo Chiesa-Diego Lois con el BMW 320 de 1979.  El noveno puesto fue para los debutantes Martín-Soler Juan Darracq con el Citroën DS 21 de 1968 y undécimos se ubicaron Walter Carámbula-Alicia Lázaro con Ford Capri GL de 1981 y duodécimos fueron Alfredo Adler-Teresita Burgos con Jaguar XK 150 de 1960.
La decimatercera ubicación entre los 35 clasificados en esta clase, fue para los también debutantes Juan Etchegoimberry-Ana Dall’Orso con BMW 2002 de 1973, en tanto que decimacuartas fueron María José Nieto-Valeria De Angeli con el VW 1.200, la única tripulación femenina participante, que además se llevó el premio instituido anualmente para las damas.  La decimaquinta posición fue para Rodolfo y Jacqueline Wild con Mercedes Benz 350 SLC de 1980, mientras que la decimasexta ubicación fue para Ricardo Stewart-María Sapelli con Mercedes Benz 230 SL de 1964.
Decimoséptimos quedaron Walter Ojero-Carmen Rodríguez con MG TC de 1946, ubicándose decimoctavos Juan Soler-Alfredo Sienra con Lancia B20 Coupé de 1956; decimonovenos quedaron Roberto Rovelli-María Domínguez con Triumph Spitfire de 1965 y vigésimos, Lorenzo D’Angelo-Aníbal Casiali con MG B de 1970.
 Pre Guerra
Entre los modelos más antiguos, Carlos Rapetti-Fernando Otte con el Hudson Brougham Cabriolet de 1937, se llevaron la victoria, ubicándose segundos, los colonienses Gabriel Comamanzki-Ignacio Domínguez con Ford A Phaeton de 1929, quedando terceros Aníbal Reyes Oribe-Armada de Reyes, con Graham Paige Sedán de 1930.  Luego, en los tres siguientes puestos, al igual que el segundo, fue para tripulaciones colonienses, del Autoclub del Ayer.  Cuartos quedaron Claudio Cuello-Roberto Medero con Chevrolet Coupé de 1938, quintos fueron Héctor González O’Donnell-Eduardo Gutiérrez con Rugby Phaeton de 1926 y sextos quedaron Salomón Zeitune-Moisés Zeitune con Chevrolet Landau de 1931.

 

Ledo Dalmás Bonjour

Merecido homenaje
A 50 años del triunfo de Ledo Dalmás Bonjour
Histórica victoria del Automovilismo uruguayo en Argentina

El Montevideo Classic Car Club, plasmó  realidad, un justo y merecido homenaje a la figura de Ledo Dalmás Bonjour, a 50 años del inolvidable triunfo para el automovilismo uruguayo, en la disputa del primer Gran Premio Argentino para Automóviles de Turismo, denominado Standard en aquel entonces y donde además, competían en otra categoría los autos del Turismo Carretera.
El homenaje fue de alto contenido emotivo, que incluso durante el uso de la palabra de Ledo Dalmás Bonjour, terminó con un fuerte y cerrado aplauso de los presente, cuando se produjo un quiebre emocional y no pudo seguir hablando.
A ese homenaje y la entrega de una plaqueta conmemorativa, de los 50 años del inolvidable triunfo,  realizada por el Montevideo Classic Car Club a través del presidente, Federico Sacarelo y en nombre de todos los socios e integrantes de la 29ª edición del Rally Internacional del Río de la Plata.  Se adhirieron, con más reconocimientos, el Club de Residentes de Colonia a través de su directiva; el Automóvil Club del Uruguay a través de su vicepresidente, Jorge Tomasi, en tanto que la Profesora López en nombre de la Intendencia Municipal de Colonia, entregó otro presente.  Por su parte, Carlos Otero, gestor de los homenajes  al circuito del Real de San Carlos y a Ledo Dalmás Bonjour, a través de las ideas de Abel Méndez, entregó un banderín, instituido en 1957, hace 50 años, en oportunidad de la inauguración del Real de San Carlos, con una dedicatoria.
Recuerdos
Luego de terminada la reunión, Últimas Noticias pudo dialogar “in extenso” con Ledo Dalmás Bonjour, sobre recuerdos y como para mostrar la vigencia de aquella inolvidable gesta.
No faltaron los recuerdos a “Lopezito” su copiloto en aquella oportunidad, recientemente desaparecido y teniendo el profundo dolor de que Ledo Dalmás Bonjour, hacía una semana, había perdido a su esposa.
Tal vez la magnitud del triunfo, no sólo en Uruguay, sino en Argentina, se refleja en una anécdota de algo que le ocurrió a Ledo y fue la siguiente:  “por el año 1980, había viajado en auto a Bariloche y cuando iba a regresar, por tierra no lo podía hacer por las nevadas que habían dejado intransitables las carreteras.
Fui a poner el auto en el ferrocarril para que lo llevaran hasta Buenos Aires y demoraban como quince días en trasladarlo.  Cuando me pidieron el nombre y le dí mis datos, lo primero que me dijeron, por qué no dijo antes que usted era el uruguayo Ledo Dalmás Bonjour y lo enviaron de inmediato.
En Bariloche recordaban la victoria en el Gran Premio de 1957, como si fuera algo actual, que me sorprendió mucho”.
Luego recordó la carrera: “en aquél entonces en el automovilismo argentino competían muchos autos de fabricación americana que incluso estaban dentro de la categoría y antes de largar, en mi caso que estaba con un auto europeo, como el Alfa Romeo 1700 C de 1955, entre los 78 autos de Turismo que largaban además de los TC, se me acerca el piloto que largaba detrás de mí y me dice, que cuando se me acerque en la ruta le diera paso y que le pedía disculpas, porque por dos kilómetros le iba a dejar la tierra que le iba a molestar la visual, pero que después no tendría más inconvenientes.
En toda la carrera no lo vimos y ganamos siete de las ocho etapas.  La única etapa que no ganamos, fue porque quedó mal ajustado el caño de escape y se derritieron por el calor unas tuercas y fuimos segundos.
La carrera fue muy dura y el tiempo que habíamos puesto en la primera etapa, en el tramo entre Buenos Aires y Rosario, recién lo bajaron en unos segundos, el equipo Mercedes Benz en 1962, con la sueca Ewy Rosqvit.
Esa carrera fue muy dura, incluso hubo tramos que se tuvieron que neutralizar y se viajo muchos kilómetros en enlace, por las intensas lluvias, el barro y las inundaciones.
Fueron alrededor de 4.200 kilómetros de carrera muy duros y en el caso nuestro, disputamos la penúltima etapa, entre General Pico en La Pampa y Bahía Blanca, por caminos muy duros y arribamos primeros en nuestra categoría y en una general absoluta, sólo teníamos por delante dos autos del Turismo Carretera.
Cuando  legamos a Buenos Aires y ganamos, fue algo como un sueño, porque además la particularidad, era que no sólo éramos los únicos uruguayos, sino los únicos extranjeros que competían y en aquél momento, con 32 años, fue algo inolvidable para mí”.
Cincuenta años después y a los 82 años, Ledo Dalmás Bonjour recuerda estas y muchas anécdotas más, con la humildad de siempre y con la presencia de una vigencia total por ese logro, sino porque el tiempo no pasa y todos los días, no sólo realiza sus caminatas, sino que sale en la bicicleta, se mantiene joven andando en moto y cuando se sube al auto, no parece que pasaron 50 años.
Queda mucho de esa noche inolvidable del homenaje, pero justo es reconocer, que los reconocimientos deben hacerse en vida y esta es la mejor forma y nada menos que cuando se cumplen 50 años de una gesta inolvidable y de una página de oro, no sólo para el Automovilismo, sino para el deporte en general.

 

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