30-09 | ACTSH
IIº Vuelta del Oeste Histórica
Para ser justos una carrera comienza bastante antes de la largada, cuando todos los que amamos este deporte nos proponemos pasar de nuestros sueños, a los hechos y vivir como amateurs nuestra pasión .
En particular en este caso además de un debut es el corolario de 7 meses de trabajo de toda una familia, del aguante incondicional de mi esposa e hijos y la usurpación de espacios para transformar un “masetero“ en un auto con alma.
Pero en fin, mi relato no debe sorprender a ninguno de nosotros que en mayor o menor medida sabemos como es el camino para llegar a esa anhelada línea de largada.....
Si bien la mañana no comenzó como lo esperábamos y una sangría de aceite nos hizo prever lo peor, la increíble onda de la gente de la YPF ubicada a unos 700 mts del acceso principal a Junín nos desecho los temores y nos puso, aunque algo pasados de tiempo, en marcha .
Párrafo aparte merece el espectáculo de escuchar el sonido de mis competidores –amigos- con sus maquinas con la impaciencia de la pasión que sin duda es una sinfonía que no me canso de escuchar.
Mas allá de la hoja de ruta, los tiempos, el cronometro, el cable de bujías y demás creo que lo que mejor resume la carrera es la sonrisa en mi rostro y en el de mi copiloto estrella desde hace mas de 12 años, en la vida y en las locuras, con mas tierra que toda La Pampa pero con la satisfacción de haber avanzado a paso firme con el león que se porto 1000 puntos y con la gente de los pueblos custodiando nuestros paso, esa gente a la que debemos agradecerles toda la vida por realzar el espíritu de quienes los conocemos aunque sea fugazmente...
Es así... cuando uno es chico y “elige” una pasión como la nuestra encuentra que no es solo armar un auto, correr y despuntar el vicio, es una forma de vivir con gente de códigos, con la mano amiga para resolver cualquier problema y con la satisfacción de contar con la familia en un deporte que la une sin dudas y como resumió mi acompañante “son chicos felices con sus juguetes” y si... volvimos a jugar. |