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08/03/2010 - Los Indispensables (Parte V)

Uds. ya se imaginaran a quienes me dirijo cuando  me refiero a estos personajes.
No es a los sponsors, cada vez mas escasos y evasivos a la hora de contestarnos (es decir al momento de entregar un cheque), ni a los sufridos navegantes, entre los que me incluyo, ni tampoco a los Sres. Controladores de Escudería Norte, a quienes continuamente adulo con mis comentarios, pero  sin alcanzar  el resultado deseado hasta este momento.
Es verdad: ¡adivinaron! es a toda ese grupo humano que rodea la actividad, todos aquellos que han logrado “enquistarse” en el G.P.A. con alguna “especialidad”: los llamaré: LOS INDISPENSABLES

Los podría dividir, algo arbitrariamente, como es mi costumbre, en 2 grandes grupos, pero debo aclarar que esto puede variar con los distintos tipos de automóviles y sus características particulares
:

  1. La selecta élite: aquí colocaría a los carburistas, electricistas, mecánicos  e instrumentistas.-
  1. Los demás indispensables: sin menospreciar su actividad, aquí clasifican los pintores o coloristas, burleteros, vidrieros, calefaccionistas, limpia-parabrisistas, alineadores, tapiceros, rectificadores, cerraduristas, radiadoristas y tantas otras que se me escapan.

¿Uds. creen que exagero?
¿Su auto es puesto a punto y alistado para la competencia por un mecánico que les hace todo….? … Pues dejadme que me muera de risa.
No tienen la menor idea en lo que se están metiendo.
No tienen la  más pequeña posibilidad de trascender, de acceder ni siquiera a la diminuta copita del 5º puesto en su categoría.
Les va a fallar TODO. Pues las probabilidades y las estadísticas así lo indican.
Deben asesorarse con los que saben, para que les indiquen a quienes  acudir para que su auto funcione como corresponde. Lo demás es atentar contra el “establishment” de la actividad: esos llamados INDISPENSABLES, caso contrario ¿a quién le  echarán la culpa de su pobre clasificación? ¿A un ignoto  mecánico…a un anónimo?...¿con quién descargar la ira de quedarnos en medio de la nada….?

Acá la suerte no tiene nada que ver, todo es tiempo, esfuerzo, gasto e investigación.
Son ellos los que nos permiten lucirnos. Con sus recetas particulares, con sus soluciones magistrales, con sus artilugios secretos, con su vasta experiencia en la actividad (entiéndase: meter la pata en reiteradas oportunidades)

Pero antes de analizar a cada  uno de ellos, debemos aclarar 2 cosas:

¿Uds. creen que la actual crisis mundial es producto de  la  especulación inmobiliaria en los EEUU,  de la  ambición de los YUPIES?
¡Cuán ingenuos y equivocados! Con semejante grado de ignorancia jamás ganarán una competencia….este problema mundial  fue ocasionado por lo  que cobran los Indispensables: estos buenos señores seguramente estudiaron en Harvard, o tienen Ph’d  en  el M.I.T.,  que  los hacen personajes únicos, irrepetibles y muy a nuestro pesar, indispensables y caros.   

Hay 3 subgrupos bien diferenciados:

  • Los  caros, carísimos e impúdicamente caros. Acá barato no hay nada, si quieren dedicarse  a  algo económico vayan a andar en bote a Palermo o a remontar barriletes.
      El G.P.A. es caro.
  • Los Informales, vagos, etc.: tienen conocimientos, sólo que no se esmeran.
  • Idóneos.

Las 2 primeras categorías se entremezclan, pues señores, podemos encontrar caros vagonetas (creo la más popular), carísimos chantas (total ¿para qué le voy a cobrar barato si no va a venir mas? ¡Gran verdad!), caros informales (nunca cumplen con los tiempos  prometidos, como si lo hicieran de favor), etc.

  • Aquí puedo enrolar a todos aquellos que ven por  ejemplo un Fiat 1500 con algunas calcomanías y creen que por ello nos pueden cobrar como si fuera un BMW M6. Son poco criteriosos en sus pretensiones y los que ya hemos pagado el “derecho de piso” nos damos cuenta del despropósito de su precio…y lo discutimos…les pagamos y los denostamos.

  • Les falta, no se esmeran,  uno les hace un favor yendo al taller, pero así y todo son incapaces de pasarle un trapito a ese lugar inaccesible, que una vez armada la pieza no se puede llegar. No tratan al auto con amor. 

  • Acá estarían los que llamaría la ÉLITE-TOP, pues  señores, por suerte, también  existen, contados con los dedos, pero para encontrarlos deben buscar, preguntar, rogar y después ahorrar…para poder abonarles.

Cuidan a su cliente, vienen de la categoría B pero con muchos años de actividad. Han sufrido todas las crisis del país y conocen que en las épocas de vacas flacas, el buen trabajo se reconoce. Saben que lo que cobran que no es poco, pero hacen buenos trabajos que a la larga hacen rentable la inversión. Cuidan los detalles ¿menores?: entregan el auto limpio, sin huellas dactilares en los vidrios, ni de grasa en la carrocería ni asientos, no se olvidan herramientas en el vano motor, lo lavan si es necesario, y descubren fallas que a nosotros se nos habían pasado. A veces hasta le tiran un chorrito de “Glade” dentro y nos morimos de amor por el detalle. Le dan valor agregado a su actividad. Nos orientan.

Esto es así, no se extrañen, no miento, ni los quiero bajonear, sólo brindarles el panorama real de esta actividad.
Pero tienen razón…. buenos y baratos hay, pero sólo hasta que se avivan o la fraternidad los informa…entonces piensan…¿Para qué trabajar con 6 autos a la vez si puedo hacerlo con uno y ganar lo mismo?  Consejo: si cuentan con alguno: cuídenlo, no lo divulguen, guarden el secreto  bajo 7 llaves, no se arrepentirán, les “hablo” con experiencia.

No debemos olvidar que un exitoso competidor de G.P.A se “mueve” bajo 2  preceptos  básicos:

  1. Confiabilidad mecánica
  2.  Precisión de marcha

Somos amos y señores de los Indispensables…pero también sus esclavos, única forma de lograr lo precedente. 

Entonces para clasificar honrosamente: el auto no se puede parar, no se debe parar, debe ser sereno, tranqui, debe arrancar en el momento indicado  (…y tan fácil que parece decirlo….), motor brioso para recuperar, frenos para los excesos, refrigeración a toda prueba, etc.
Ello se logra sólo con los INDISPENSABLES DE ÉLITE:

Los carburistas:

Son la “elite”: “sólo el Mago Rubén te lo carbura  bien”….(salió en verso).-Ante semejante comentario…¿cómo nos vamos a dejar tentar por el taller de la esquina, el que nos queda tan cerca y a precios accesibles y que por ser moderno  tiene su posnet para ¡pagar con tarjetas de crédito!, porque señores, los carburistas de elite sólo cobran en efectivo, con anticipo y a veces el total del arreglo por adelantado…..y por supuesto que cuando dejamos el precioso carburador o el auto mismo,  nos vamos pensando que reiteramos el error tantas veces cometido: dejarle el total de  la mano de obra “in advance”, y nos jorobará como tantos otros  a los cuales les pagamos de forma similar.   ¿Pero cómo no hacerlo si es el genio de la actividad? Por los comentarios de los amigos debiera llamarse Oscar Weber, o Cacho Solex….miren si caemos en la tentación de llevarlo a ese tallercito tan prolijo de la vuelta…y luego el auto “nos tose” en la subida del San Javier,  instante en el cual se nos paralizaría el corazón y todo por querer economizar unos pocos cientos…. ahora padeceremos con el descarte del prime…Pero con el carburador arreglado por él,  también “tose”, pero obvio la culpa es de la nafta, o la altura, o un insecto que logró pasar el filtro de aire, o … cualquier otra razón, pero jamás se  pondrá en duda la idoneidad del Indispensable, no vaya a ser que le caiga mal o se entere del comentario y no nos quiera atender mas….(y nos siga poniendo nerviosos cada vez que le diga “chiclet” al “gicleur”).-

Electricista:

Ël nos da la luz. Pertenece a la selecta elite, pues la verdad que la  parte eléctrica parece fácil, pero tiene lo suyo, nos ha pasado que, a pesar de haber acudido a esta inteligencia lúmen…sistemáticamente  el auto se niega a arrancar en la  largada…ahí, en la  Plaza Principal, delante del Intendente, de la C.D.A. del ACA., parientes y amigos, quienes presa de “vergüenza ajena” nos dejan de saludar y miran hacia otro lado….y ya empezamos con el bochorno de ser empujados por los otros competidores, que nos miran con esa cara mezcla de displicencia y piedad- aunque nosotros le adivinamos el pensamiento al que larga inmediatamente detrás: “estos molestos otra vez se quedaron sin batería, si les pasa en la largada del P.C. 1 los paso por encima.. ¿Por qué no lo arreglan?” si supiera que pasamos por 4 especialistas  y nos gastamos el ½  aguinaldo en ello y por lo que parece, todo sigue igual…!!!
Bueno, este semi-Dios de los 12 volts, es el encargado de que el auto arranque en el momento indicado, su conocimiento involucra al servicial Burro, que también se las trae, a la infaltable batería, libre de mantenimiento pero a la que se debe mantener, el siniestro Bendix, al moderno alternador y su conflictivo rulemán, el frágil distribuidor y su tapa higroscópica, y todo lo demás: cables con su tendencia histórica a pelarse, foquitos varios (que inexorablemente se quemarán en el instante previo a la revisión técnica)…y la pregunta del millón ¿a alguien  se le quemó alguna vez la lámpara de luz alta?... , interruptores y terminales: todos ellos enemigos  ocultos, agazapados, dispuestos a hacernos un “corto” en el momento menos esperado, pero con un 99% de posibilidades que será al anochecer, cuando las funciones eléctricas sean indispensables. 
Pues como escribiera G.Fernández Boan en sus increíbles clases de competición en rally de regularidad, (que leí y releí en incontables oportunidades  y desde ya recomiendo): “Cuando el auto falla, nos desconcentramos y todo comienza a salir mal. Para lograr una buena clasificación el auto debe funcionar perfectamente durante todo el desarrollo de la competencia”. El electricista es uno de los  responsables. Es un Indispensable.

Mecánicos:

Bajo este nombre quiero enrolar en realidad a la totalidad de los que meten mano directamente en el motor, colocando los accesorios o partes provistas por ellos u otros indispensables amigos: torneros, rectificadores, tapistas, etc.  Verifican todo, son responsables por errores propios y ajenos, como por ejemplo que no recaliente en las  llegadas, pues contrariamente a lo que piensan las autoridades organizadoras, el auto no levanta temperatura en las trepadas de 3.000mts. “en  primera”, sino en los interminables finales  de etapa donde ellos olvidan que los autos tienen mas de 40 años de antigüedad, que muchas veces vienen heridos y no pueden estar 1 hora regulando, con la aguja del termómetro muy cerca de los 100º (y todo para que un locutor nos formule una pregunta obvia cuya respuesta es tan aburrida como conocida).
Puse  “tapistas” pues es la “espada de Damocles” de los Fiat, ante la falta de reposición  de tapas de cilindros de buena calidad.

Instrumentistas

Nuevo Indispensable en gestación: es el elemento más nuevo de esta Corporación. Ello debido al frenesí por  limar centésimas a  cualquier costo. El odómetro y el tacómetro pasaron  ser instrumentos de alta precisión, con precios siderales.
¿Conseguir un Jaeger a “saltitos” nuevo? Una quimera.
¿Uno usado que ande bien y no se trabe? La ilusión que  todos guardamos.
Es el encargado de mantener los resortecitos en orden, que no se trabe, que las tripas  no se corten, hasta diría que  proveen de lupas y luces acordes a las necesidades  de cada uno. ¡Bienvenidos a la élite!

Hardware  & Software:

Son Indispensables tecnológicos. Acá encontramos a los que nos brindan los instrumentos, pues de eso se trata, para poder llevar a cabo- más o menos dignamente- nuestra actividad, cumplir con la premisa de precisión de marcha.
Tenemos los Digitech, Pumas y Champion, y los programas para nuestras PC portátiles.-

Todos ellos se las traen. Pues señores, es lo bueno del G.P.A., el eterno conflicto, que todo sea tan complejo y TODO falle.-
Los enlatados: son difíciles de entender (¿sólo a mi me ocurre?) y necesariamente tenemos que caer en el proveedor para subsanar sus defectos. No hablemos de un manual claro y sencillo…no lo tienen. ¿Para qué hacerlo? ¿Dejarían así de ser Indispensables?
Programas para P.C.: hay muchos, algunos referentes de la actividad hacen los suyos propios…y no los comparten (yo egoístamente pienso que es allí donde radica el secreto de sus éxitos…pero no: es la práctica constante, pulir los pequeños detalles, es lo que los hace estar siempre en la punta.)…
Yo comencé con el archiconocido programa del “Clan Baldelli”: programa  amigable, siempre actualizado y lo mejor de todo: con un servicio de post-venta  imposible de mejorar: la incansable paciencia de padre e hijo para contestar reiteradamente las mismas preguntas, las dudas que se reiteran. Pues no es fácil meterse en el mundo del G.P.A., lleva su buen tiempo de adaptación. Gracias al “Baldelli’s Soft-Run-Win & Fun” todo fue mas fácil y divertido.       

Con respecto a los demás indispensables: Bueno, no son para nada despreciables, pues los autos son un todo. Y todos colaboran para ello.
Una buena  butaca, buen desempañador,  buena calefacción, aislación térmica  y acústica, un tanque de nafta adicional bien diseñado, hacen a un gran confort de marcha que redundará seguramente en una buena performance.

Coloristas/chapistas:

 Ahhh…”sólo Cacho te saca el color exacto para tu auto”, y como sólo tenemos que pintar  2 paños, nos entregamos en sus manos,  y  nos termina saliendo poco menos, muy poco menos… que una pintura total… ”pero pierde la originalidad”  ¡esa fue su respuesta cuando le sugerimos que por ese precio podíamos pintarlo totalmente!.Esa frase terrible, remanida, nos convenció, ante el temor de quitarle valor histórico a nuestro auto.-.
Siempre  es mas lindo andar en un auto atractivo, impecable. El parque del G.P.A.  es excelente y últimamente no he visto autos que  desentonen. Estos indispensables hacen bien su trabajo.-

Pero este tema no termina acá, ¿qué creían Uds.? Hay mucho más que decir.-.

La factura

A todos estos especialistas obviamente  no se les puede “pedir boleta”. O se les puede pedir y nos ignoran.-

Se ofenden.
Ante esa exigencia nos miran con los ojos desorbitados, como si fuéramos alienígenas recién aterrizados, nos miran como si le estuviésemos pidiendo un íntimo favor sexual….
¿Qué…?... Dicen en un tono que nos  hace poner francamente incómodos, como si los desubicados fuésemos nosotros….Otros peor: desconocen la existencia de la palabra…¿Factura, qué es eso?…¿recibo, para qué?...¿ticket?  “se me acabó el rollo……” ¡murmura por lo bajo! el  famoso y reconocido burletero, por citar a uno, teóricamente hábil como para  blindar cualquier auto contra el polvo mas imperceptible. Esto según la fama que tiene, porque a nosotros, luego de llevarlo, y dejarnos tiritando con sus honorarios, el polvo de los tramos de tierra, de esos que tanto le gustan al A.C.A. nos sigue entrando igual.
Por supuesto  que  de  Montoya jamás oyeron hablar, y los que lo conocieron lo tildan de hereje, pero ninguno le teme
La AFIP es una ficción, una sucursal de la AFA… Creen que su actividad está exenta del pago de  cualquier tipo de canon, impuesto, tasa, contribución o lo que sea…por el sencillo hecho de ser los últimos artesanos de actividades ya olvidadas y  por lo tanto gozan privilegios impositivos, la intangibilidad de sus honorarios, de impunidad total… Según ellos deberían tener reintegros por parte del Estado, por pertenecer a una actividad en vías de extinción…

Garantía: 

“Acá mi palabra vale mas que los papeles, vaya tranquilo” nos dice  uno ellos, reconocido parabrisista: no saben de Defensa del Consumidor ni de su responsabilidad para con lo arreglado, cambiado, modificado, adaptado, soldado, pegado, remendado, remachado, zincado, cromado,  arenado, etc. No le temen a reclamo alguno, no porque su trabajo no se rompa, descalibre, agriete, gotee, vibre o se afloje sino porque ante la queja,  nos dicen buenamente que dejemos el auto o la pieza y que en 15 días la pasemos a buscar (que en la practica se estiran a 45)…nos ganan por cansancio. Por supuesto que en el taller no hay nadie ni hay rastros de que esté realizando algún otro trabajo…. Y nosotros tenemos una competencia en 2 semanas, o sea 10 días hábiles, (porque los “finde” son para descansar, así lo predica la Biblia….) y al especialista no se le mueve un pelo…la piedad no es una de sus virtudes… nos dice que  está “estresado” por tanto actividad (y siguen sin aparecer clientes por el taller….).-
Ingenuamente suponemos, mordiendo bronca,  que jamás volveremos…pues, aún padecemos taquicardia por tantas veces que concurrimos a sus  locales, y las piezas  estaban descansando cómodamente en el estante, con la tierra de los 7 días acumulados arriba…sin haber sido siquiera desarmadas y nosotros que  fuimos con la infantil ilusión de llevarnos nuestro perno, odómetro, tacómetro, lupa, burro, embrague o lo que fuera que hubiésemos encargado para el plazo establecido,  y el muy “informal” no lo tenía, no lo encontraba  o lo había llevado a otra parte…y muy dentro nuestro nos quedaba la duda de si la habíamos perdido para siempre, se la había vendido a otro o simplemente no tenía la menor idea de lo que hablábamos.

LA GEOGRAFÍA:

 Todo esto no sería tan penoso, si los especialistas viviesen todos en, por decirlo de alguna forma, “La Ciudad G.P.A.”, donde se nuclean todos los artesanos en digamos, ¿20 cuadras a la redonda?....no señores, ellos  viven lejos, lejos entre si y lejos nuestro, si el auto está bien de chapa y mal de motor, el mecánico mas cercano estará a 40kms, pero no por autopista, sino de calle adoquinada. Si el motor nos lo rectifican  en un taller de San Isidro, seguro lo arman en Lomas de Zamora, siempre en las antípodas, of course,  nunca en el taller de enfrente.
Me parece que este relato se hace largo, imagino que Uds. tienen  mucho más para aportar….   

Hasta la próxima…

Mauricio Soraide

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[01] Estimado "amigo del camino", quiero por medio de esta nota, transmitirle la satisfacción que me provoca la lectura, de cada uno de sus envíos, que terminaran convirtiéndose, en "texto obligado de lectura" para cualquier "iniciado automovilista", que quiera incursionar en el mundo de los autos y las competencias de regularidad.

Me siento, tan pero tan identificado con cada uno de sus profundos comentarios, que no hago mas que sonreír, y recordar cada uno de los actos descriptos por Ud. por haberlos vivido plenamente y casi le diría en la misma forma.

Humildemente quisiera agregarle que Ud. "vive a la vuelta" de cualquier "indispensable", lo cual es una pequeña ventajita, ahora bien quiero que se traslade, por un momento, a 400 kilómetros de la Cdad. Aut. de Bs. As. y por ejemplo salga a buscar en mi querido San Carlos de Bolívar, en la provincia de Bs. As., solución para su "amor de cuatro ruedas", demás esta decirle, que evalué que quien le escribe, es para los "indispensables",  ...el del auto viejo, que corre en no se que actividad, y que quiere los trabajos, como si el coche fuera de lujo".., todo ello, amén, de que cada vez que se necesita un repuesto, aunque "dios esta en todas partes, atiende en capital federal", y ahí entra en juego otro personaje que Ud. no ha considerado y que yo le sugiero tenga muy en cuenta, que se llama "comisionista" (señor que se traslada frecuentemente a la capital, y realiza el traslado del tan preciado repuesto, imposible de conseguir en el interior). Se que no lo ha considerado, porque en realidad no es necesario, porque el interesado puede hacer el huequito horario para ir a buscarlo.

Lo saludo afectuosamente y quedo a la espera de sus nuevos comentarios.

Atentamente,

Horacio Rubén Chorén

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03/03/2010 - El Flechazo (Parte IV)

….entonces, luego de haber leído y releído los 3 capítulos anteriores, Uds. estarán en condiciones de entender y Yo de explicar, un poco menos confusamente, el instante casi fatídico en el cual se “adquiere” un nuevo vehículo para “hacerlo suyo” (con toda esa connotación sexual que la frase sugiere).

Es acá entonces, donde voy a personalizar este relato, en mi amigo, piloto y colega (en ese estricto orden): Guillermo “Willy” Combal.-

Este relato me traerá no pocos problemas, pues si bien él no es exactamente de bajo perfil, en estos aspectos de la restauración prefiere moverse entre las sombras y el anonimato.

Amante de los autos, y si son veloces mucho  mejor, los cuales deben verse SIEMPRE impecables. Al igual que en Mc Donald, él limpia sobre limpio. 

Nos conocimos en  una cochera, pues sino  ¿dónde más se podrían encontrar 2 amateurs del automovilismo histórico? Me comentó que se había comprado una Cupe Fiat 1500 y la estaba armando “original”, le respondí sobre lo difícil que era lograrlo, la ventaja de armarla “look” Grupo 2, pero el insistía en la absoluta originalidad (¿se van dando cuenta quién es el Hacedor y quién el obstaculizador?).

Me invitó al taller, privilegio otorgado sólo a unos pocos elegidos, donde se estaba llevando a cabo la transformación….y encontré la imagen vívida, patética y real de lo que comentara en las entregas  anteriores: la postal perfecta del ANTES de la restauración (¡lástima no haberlo documentado!...): si en ese momento me la obsequiaba, le hubiese rechazado la gentileza.  El espectáculo dolía a los ojos. Difícil de describir. Imposible pensar que es  la misma que ahora nos lleva noblemente por todo  el país.

El taller por supuesto que contaba con la totalidad del folklore y los accesorios  “de lujo” para esa tarea: un perro sarnoso, varios gatos peludos y seguramente gallinas también, pues si bien no las ví, había plumas por doquier. El mecánico-chapista-hombre-orquesta (pues hacía todo él), y cuyo nombre lamentablemente no  recuerdo, ¡impasible e imposible apurarlo!, ¿la paciencia  y sabiduría que dan los años?…No…! Simplemente  vago. Aunque a ciencia cierta, nunca lo sabré, era mi primer contacto con esta actividad. Si les interesa, pueden preguntarle a Guillermo, pero aún en el anonimato quisiera testimoniar que armó una de las Cupes mas logradas  de la categoría…. la verdad que el resultado me sorprendió, no pensé jamás que en semejante basural se pudiese reconstruir tan bien un auto, obtener un color tan lindo  y con una mecánica aceptable.

Mérito seguramente del Hacedor, con la tenacidad, voluntad  y paciencia ya descriptas para semejante titánica tarea... 

Es  a partir de allí donde comenzamos a interiorizarnos de las competencias, primero las de Endurance para recalar finalmente en el GPA.

¿Pero Uds. creen que  relato todo esto para vanagloriarme de una larga etapa de fracasos deportivos?
Están  terriblemente equivocados. Es la antesala de lo que  he intitulado “El Flechazo” o mejor dicho, “El Metejón” (palabra cuyo sentido sólo lo  pueden conocer los nacidos alrededor de los 50’).-

Si bien a Willy su cupe le fascina, yo creo que le queda chica de “cintura”, aunque él lo niegue, dado que es una de las excepciones a los hacedores petisos petulantes que nombré, es grandote y simpaticón.-

“Y le falta velocidad”, repite… (Y yo por mi fuero interior doy gracias a Dios…)… pues… SI SEÑORES, me tocó un piloto velocista, al cual debo continuamente amenazar  con las 7 plagas de Egipto si no aminora la marcha.

Le fascinarían los P.C. digamos a 140 Kms. constantes (no creo que M.C. Casanovas, único ser barbado sensato que conozco, acepte el desafío). Cuando nos pasan como parados Esnal o Castagny, me mira de reojo como un niño pidiendo permiso para la picardía. En los enlaces de los PC, el sufrimiento es mutuo: él por querer  “pisarla” y yo retándolo con “todavía faltan 2.000 Km. para  terminar el  G.P…. bajáaa…!!!”

Entonces…..recuerdo  que fue  en la previa para una carrera que organizó el CAD, allá por mediados del año pasado, en  cuya verificación técnica alguien le comentó de un taller no muy lejos de allí, donde había muchos Torinos en reparación y/o en venta. Sin decirme nada (¡como si necesitase mi autorización!) al día siguiente ahí estuvo. Dije “sin decirme nada”, pues  lo conozco lo suficiente para saber lo rápido que se entusiasma con cualquier cosa que tenga ruedas, y que cualquier actividad que entorpezca su apretada agenda, iría necesariamente en contra del mantenimiento de la fiel Cupe  roja Ferrari, con la que competimos actualmente.  

Al día siguiente confesó, con cierta incomodidad, pero radiante de felicidad,  “¡me compré un Torino!”. Era obvio que no pudo resistir esa compulsión fierrera, esa impronta velocista. Me pidió lo acompañara al taller (sufrí como un déjà-vou... ¿esto ya lo había vivido?)…y allí entre muchos Toros en estado calamitoso, algunos buenos y unos pocos excelentes, estaba LA GRAN ADQUISICIÒN (no aclararé a cuál grupo pertenecía): la joya mecánica que por obra y magia de vaya a saber que extraño conjuro produjo el instantáneo enamoramiento: una carrocería un tanto oxidada, sin motor, casco sin golpes, interior… decente, pero con aroma indescifrable, como  si los muertos vivos morasen allí, con  mucha tierra, pero realmente con enormes posibilidades.

El auto había encontrado a su novio. Se entremezclaron las  3 causales.
Se conjugaron todas las razones enumeradas en los envíos anteriores.

Claro, en este caso había factores netamente objetivos: la épica carrera de Nurburgring, los triunfos en las pistas locales, su robustez, potencia y alguno subjetivo: “le puedo poner aire acondicionado y no me muero de calor ni me lleno mas de polvo”.
Pues Willy señores, no es calentón, simplemente vive acalorado, aún en invierno, en donde circulamos  con las ventanillas siempre abiertas. Puede tener algo que ver que la calefacción: no se puede cerrar totalmente y  por esas exigencias de la  competición, no encontramos el momento ni el lugar para arreglarla definitivamente.
¿Pero cuál fue la razón de adquirir este auto, de tomar la decisión ahora?: Era  un  Torino 380 W  llamado Competición, un extraño ejemplar -tal vez el último de su especie- (¿cómo un Mohicano?... ¿cómo un Panda?), un rara-avis… creo tuvo varios nombres, aunque no estoy del todo seguro: también lo llamaron Torino 380W TC, de una camada de no más de 30 fuera de serie que fabricara IKA, como desafío para batir en competencias a los FORD y Chevrolet. Lo que hoy llamaríamos: un auténtico carrera-cliente.
Era imposible  resistir el fruto de la tentación del árbol prohibido.
Todo esto para Él, que lo mira embelezado, con los mismos ojos que miro yo a Silvana.
Para MI un simple TORINO blanco mugroso…  con techo vinílico de igual color y dudoso buen gusto, con el motor desarmado encima de un barril, todo con esa fina patina que dan al menos, varios lustros de abandono. Todo el resto del auto bien… bien desparramadito, como a propósito… dispuesto azarosamente en cajones de fruta… o en las clásicas latas de dulce de batata de 5 Kgs. Las fotos publicadas hablan por si mismas, mejor que 1.000 palabras o tal vez 1.000.000.-
Meses…quizás hasta años de reconstrucción y sano divertimento.

Pero claro, el vendedor, del cual me explayaré en  próximos capítulos, usó palabras FUERTES, ideas FUERZA,  para encontrarle EL NOVIO: “fuera de serie”, “bielas Berta”, “pistones forjados”, “árbol tocado”, “230 HP”, “mas de 200 Km. /hora”, etc.,  aunque en honor a la verdad, el argumento vendedor que produjo mayor y mejor efecto y fuera el detonante de la adquisición fue: “financiación”.-

Al principio pensó hacerlo replica del Nº 3 de los famosos  que compitieran en aquella “Maratón de la Route” el de trompa amarilla, pero la verdad ya hay varios y excelentemente realizados…y hacerle agujeritos a las puertas y en el techo para las luces no le  hacía mucha gracia. Entonces optó por mantener el look Grupo 2 o TC, más acorde a su estirpe, a su nacimiento y que brinda mayores posibilidades de decoración.

La fecha acordada de entrega era el 15 de Octubre, luego el 15 de Noviembre (aniversario de su nacimiento)...y los tiempos comenzaban a correr, pues la idea era probarla en Enero, ganar en confiabilidad, debutar en el “19 Capitales” para lucirla en el Campeonato  GPA 2010…pero bueno todos conocemos esta actividad…los tiempos se estiran…estamos  en este, “el año 2010 del Señor”, “Año del Bicentenario”(esperemos estrenarla antes del Tricentenario),… plumereando la fiel cupecita roja, rogando que una ola polar azote  la  R.O. del Uruguay la última semana de Febrero…pues la calefacción sigue ahí…un poquitín abierta. Imposible mantener la mente fría  en este auto. ¡Tiemble la clase “D”  que allá vamos…!
Hasta la próxima…

Mauricio Soraide

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02/03/2010 - El Hacedor (Parte III)

En esta tercera entrega comenzaré a hablar de quien es, en última instancia (¿o primera?) el responsable de todo lo que escribo.

Son aquellas personas, que sin saberlo, o a sabiendas pero disimulando, se dedican a hacer. En nuestro caso a restaurar autos, a rescatarlos del olvido, del deterioro, del óxido sin buscar necesariamente un beneficio económico ni social, pues como ya lo expresara: son artistas. Los hay también en otras áreas: artes plásticas, medicina, ingeniería, arquitectura y muchas más, pero a nosotros nos toca en lo automovilístico.

Son creadores.
El Hacedor excede en méritos al conocido restaurador, pues éste último puede conocer solo un aspecto del todo, como lo es a título de ejemplo, un chapista, un mecánico o un tapicero.

Es también una suerte de mecenas moderno. Sostiene, en la ejecución de su obra a muchos artesanos, que sin su apoyo, irían desapareciendo.

Este sujeto, el Hacedor, puede ver en una montaña de herrumbre, basura y abandono, la belleza olvidada de un clásico de los años 30, tal como Miguel Ángel adivinó las formas de su  Moisés en un bloque de mármol.

Goza con su obra, con los innumerables inconvenientes que le irán sucediendo, sorteándolos con habilidad, planeando como un estratega la forma de solucionarlos.

El desasosiego llega,  muy contrariamente a lo pensado, cuando culmina la restauración, cuando ésta reluce en el ágape de presentación.

Pero la agonía no dura  demasiado, pues su mente inquisidora, su cuerpo inquieto, seguramente ya ha encontrado un sustituto, la  forma de mantenerse ocupado durante otros 3 á 5 años, porque esto señores, no es cuestión de días o meses, nada que ver.

En general los hacedores son petisos y algo pedantes, pero hay excepciones.

Obviamente el hacedor no es un ratón, tiene que tener resto.
Es decir una situación económica por demás holgada, en relación a la tarea por venir, en donde no se note el dinero que desvía para ella.
Pues tiene un enemigo al que no puede evitar (al menos no directamente), a tal punto que duerme con él…¡¡¡…SI...!!!... es su cónyuge, a la cual, y esta es una Regla de Oro: NO LE GUSTAN LOS AUTOS  y menos “esos sucios, viejos y rotos  que vos comprás”…

A esta suerte de arpía de la restauración y el acondicionamiento, deberá esconderle todo, especialmente lo que gasta.
Aunque para un real hacedor no hay mayor complicación.

Este paladín es un experto en la mentira y el ocultamiento, de haber nacido hace siglos hubiese sido un Maesse Templario, pues no se le mueve un músculo cuando desafiante le comenta: “hoy compré unos Marshall –para qué aclararle que son  faros si a ella no le importa- originales en su caja de 1930, el par  a U$S 100”“¿entienden el porqué de la solvencia?  (En realidad costaron U$S 1.000.-). Pues ella, no me acusen de misógino, es bastante limitada en su conocimiento para con los autos,  pero tiene el sexto sentido femenino  exacerbado y siempre  está atenta al menor desliz de su marido.
En las contadas ocasiones en las cuales fue pescado en la mentira, lograr la redención le costó bastante más que su obra.

Debe ser un sujeto con una actividad personal o comercial, que le brinde inmensas cantidades de tiempo libre para dedicar a su auto, y no estoy hablando de ensuciarse  las manos, pues eso casi con seguridad no lo hace, sino el necesario para ir, venir, controlar, cambiar, buscar, etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc., etc.,  y en general para hacer lo mismo 3 ó 4 veces. Pues nada sale bien de primera intención, pero ello  lo trataremos en una próxima entrega. 

Tiene que ser un conocedor: Parece sencillo y obvio, pero no lo es.
En general parecen no tener demasiadas luces, pero son unas águilas. Siempre al acecho de la pieza deseada,  del accesorio necesario.
En los 70 conocían hasta  el número de adoquines de Warnes (no tenía el pavimento de hoy), pero en la actualidad, con Internet de por medio, indagan hasta los mas insólitos recovecos  de Bagdad.

Leen y saben demasiado, es imposible embaucarlos, y por supuesto, lo que no  conocen lo inventan. ¿Quién lo va a contradecir? Pero su saber no es parcial, abarca la totalidad de las profesiones, artes y oficios, discuten con igual idoneidad  “el origen del cuero que tapiza  un Bentley 1950”  o “el diseño del motor del Berta  LR” (a cuyo diseñador, el “Mago de Alta Gracia”, lo aconsejó de principiante).

Pero no es chanta, sus obras hablan por él y lo que es mejor, las luce y las usa, pues esta, señores  es la razón por la cual los hacedores son socialmente aceptados: comparten sus obras con el resto plebe de la humanidad, quienes las admiramos con asombro y algo (o bastante) de envidia.   

Paciencia. Si señores, la virtud cardinal, el hacedor debe tener cantidades industriales de paciencia, para lidiar con la incapacidad, la informalidad reinante, los improvisados, las copias, el plástico y los productos chinos….para no transformarse en un asesino serial, como aquella vez en que le pintaron el MG A color rosa por un mal entendido con las ruedas Rudge.
Como a veces todo tiene un límite y la paciencia también, en ocasiones se medica con Rivotril y Alplax, el primero para  acudir al taller y poder discutir con el chapista en forma racional, sin hesitarse, pues perderlo, aún con sus limitaciones, sería doblemente catastrófico. El segundo fármaco, para poder conciliar el sueño, luego de enterarse que la “dama alada” fue triturada  por Titán, el ahora no tan simpático can del taller.-  

Pero al igual que en la naturaleza, en donde a lo bueno se le opone lo malo, el Ying al Yang, Sansón a Dalila….los hacedores tienen sus detractores. Deberían  llamarse, por contraposición: deshacedores, obstructores o anti-hacedores, pero para no complicar tanto el relato, los llamo obstaculizadores. Estos sujetos, que justifican su existencia como  la naturaleza a los depredadores y los carroñeros, tienen como objetivo principal  de su vida, el molestar. Les encanta meter “la paja en el ojo ajeno”. (Ésta frase, cuasi- onanística, siempre me puso algo incómodo).  No lo hacen en forma directa, sino elípticamente,  son astutos: “¿te parece comprar ese Panhard Levasor 1950, si no estás seguro que fue el ganador de Le Mans?”.  Son caracúlicos “¿qué?... ¿restaurar un Lotus Eclat para ir a la oficina, con lo bajito que son?... ¿y los baches de Macri ?¡si llueve te ahogas adentro! la verdad no te veo”, algo envidiosos: “¿y esa Ferrari F50 en la puerta?... no me gustan los autos rojos”….y muchas veces dueños de la  razón: “¿otro Porsche 912, si ya restauraste 4….?” Le ponen “palos en la rueda” a los hacedores, aunque sin saberlo, le brindan también la oportunidad de madurar, de razonar sobre la  conveniencia de sus proyectos, sus  ideas, de reflexionar, son como los ayudantes de “Dr. House”.

Al igual que a las cucarachas, a las cuales es imposible eliminar, sino  simplemente tenerlas controladas. Al obstaculizador igual.  

Hasta la próxima

Mauricio Soraide

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18/02/2010 - Los autos tienen ese no se qué…viste ?.... (Parte II)

El antes: (o las probables causales de adquisición)

...continuando con mi anterior presentación, en este capítulo se busca desentrañar los oscuros vericuetos mentales que llevan a un sujeto a adquirir determinado automóvil. Todas aquellas razones que lo hacen meterse en semejante berenjenal de situaciones difíciles de resolver, gastando tal vez lo que no posee, donde penará con hombres y materiales, muchas veces sin poder concretar el objetivo de sus afanes.
Para no entorpecer un ya de por si complicado relato (esto no es una tarea fácil) lo dividiré, para ordenarlo de alguna forma, en lo que gusto llamar “las 3 grandes motivaciones" que inciden en nuestra psiquis y que nos llevará a comprar la joya soñada. Como ya estarán suponiendo, este tema da para sanatear un largo rato. Es la idea.

Son las causales objetivas, subjetivas y aleatorias de adquisición de un auto para su restauración, pero puede haber otras como la herencia, la donación o el legado, aunque considero que las 3 primeras son por lejos las más comunes y meritorias.   
 
a) Motivaciones objetivas:
Son todas aquellas circunstancias  que hacen que un automóvil, que es objeto de culto...y esté accesible a nuestro bolsillo, sea adquirido para comenzar su restauración.
Encuadro aquí a todas aquellas situaciones donde prima la razón., la conveniencia, la practicidad, la economía por sobre todo lo demás. Se estudia en forma concienzuda, paciente y razonada la ventaja de comprar tal o cual modelo, la relación peso/potencia, el valor de reventa, la robustez mecánica, facilidad para encontrar repuestos, styling, etc., aunque, la verdad, rara vez se compra un auto bajo estos parámetros, ello sería muy fácil, digamos utópico.
Un ejemplo de causal objetiva sería adquirir un Peugeot 404 para correr en GPA: precio por demás razonable,  noble, seguro, confortable, de mecánica racional y económica, con gran cantidad de repuestos, pero que no entusiasma a nadie. Para no herir susceptibilidades: soy fanático  de esta marca.

Aún recuerdo las notas de la vieja revista "CORSA" en donde se relataban historias de Bugattis " encontradas en el gallinero de una remota estancia", con fotos del antes y el después, ambas igualmente impactantes, o de " la chatita Graham Paige repartidora de soda", rescatada de esa infamante tarea por un afortunado restaurador...bueno estas historias que aún alimentan nuestras mentes  e ilusionan a muchos, lamentablemente han dejado de suceder, culpa del mundo globalizado, o que la gente se ha ido avivando,  esas gangas de antaño ya no se consiguen, aunque  sigamos mirando esperanzados  al pasar por un desarmadero del interior del país.  Si ocurriese “EL MILAGRO”.... ese tipo de auto será comprado, no hay fuerza que pueda contra esa compulsión, nada intimidará a un hacedor-restaurador que se precie de tal, y será seguramente una ardua e interminable tarea que redundará en el merecido reconocimiento social y con algo de suerte, en un importante rédito económico. Objetivamente, el automotor estará bien adquirido.

b) Motivaciones Subjetivas:
Dado que, como expresara en el punto anterior, toparse por coincidencia con una cupe Mercedes  "alas de gaviota" rodando por las calles de algún pueblito perdido en el mapa, con un aviso en su ventanilla que diga: "vendo 2º mano, lista para transferir - doy financiación" es imposible, y de hacerlo, sugiero humildemente fijarse si no es "una jodita de Tinelli", pues las cargadas, inevitablemente lo llevarán a alejarse de la actividad.
Entonces comienzan a jugar las razones subjetivas, que si bien no son parte de nuestra genética, por lo poderosas, se parecen bastante.  
Ej.: “Los Peugeot son mejores que los FIAT” “Los Ford son mas robustos que los Chevrolet”.  

La razón subjetiva es un tanto mas común: se busca "el auto que tenía mi  papá cuando yo era pequeño", o "el que nunca se pudo comprar  pero siempre deseó", es hacer realidad una suerte de "sueño de pibe retro", puede suceder que también deseemos  el auto de tal o cual actor o deportista, o aquel con el que se puedan impresionar mas señoritas (traducción de la Real Academia Española: “dícese de la triquiñuela usada por el homo-sapiens macho con el objeto de entorpecer el entendimiento de la hembra, usando objetos llamativos, para poder acceder a ella carnalmente”).
Todo depende también, del tamaño del ego del comprador, que en general excede en medidas al de su automóvil.
Puede incluirse aquí también la economía de mantenimiento, la sencillez mecánica, confort de marcha, etc. Este factor subjetivo me llevó a adquirir no  la cupecita Ciscitalia que mi viejo  soñó, sino el primer Fiat 1500 Gris Perla que el tuviera y accesible a mi bolsillo.
También debemos recordar  una de las más importantes leyes del automovilismo: “los autos lindos son caros y los baratos son feos”, pero “los baratos que no se rompen y ganan se transforman en lindos”, así que estamos en presencia de una razón subjetiva que bien podría también enmarcarse  como objetiva. Es la famosísima razón subobjetiva.
Para el gran  Enzo Ferrari, “autos lindos eran todos aquellos que ganaban”... y si  él lo decía....!

C) Causal aleatoria
 Creo reúne a la comunidad de situaciones. Agrupa todos aquellos casos,  fortuitos o no, que exceden las motivaciones anteriores.
“…pasé, la vi, me gustó y la compré, no se qué marca es, pero debajo del pájaro del radiador  dice Rolls….”
Supongo es la más común, aunque no creo que un fanático de los Chivos se compre una cupecita Ford o uno de lo milqui adquiera un Yeyo 404... ¡Herejía!.. Quizás pueden llegar a tentarse para hacer algún tipo de negocio  espúreo, pero nada más.
Historias como estas las hemos escuchado hasta el hartazgo y lo peor es que seguirán sucediendo:…”estaba en un pueblito y lo vi. desarmado en la parte de atrás de un taller, completo, sin faltantes”… claro, pero de papeles mejor no hablar….una vez  terminada la reconstrucción habrá que caer en manos de temerarios gestores para lograr la legalidad de la máquina en cuestión y ante cada control policial que pasemos, un leve sudor frio correrá, justificadamente, por nuestra frente….”el vecino se cansó de armarlo y lo dejó casi listo para rodar, me lo vendió regalado, en un mes lo termino y lo traigo…” Tres años después le preguntamos como iba el auto, y  calladamente nos responde que juicio de por medio, creía que un  año mas recuperaría el motor que había sido dejado en vaya a saber qué taller del conurbano….”
Nadie dijo que esta razón fuera la mejor de todas, sino,  en mi humilde opinión, la mas reiterada.
Con  respecto a la herencia….bueno ¿quién no soñó recibir de la noche a la mañana un impecable  Aston Martin DB 5 1963 de algún tío lejano y desconocido? …pero cuidado, la ambición del fanático es inconmensurable y en general, poco paciente y puede darse el caso que quiera heredar antes….abuelos añosos:¡¡¡ cuidaos  de lo  nietos advenedizos…!!!
La donación es un tanto más sensata. Uno puede ser elegido por un acaudalado propietario con el que se comparte la pasión por los fierros, para preservar su automóvil de algún  pariente hereje, que sin  dudar tunnearía un inmaculado Austin Healey 3000.-.
En los EEUU fue escandalosa la impugnación por parte de las hijas de Paul Newman (conocido actor, empresario, benefactor, corredor y fanático de los autos) a quienes les dejará alrededor de U$S  200 millones, pues donó su Ferrari -sin demasiado valor histórico-, salvo la de ser su preferida, a su mejor amigo.
El Legado, puede tener un “cargo”: … “te dejo mi impoluta Lagonda 1930 3 lts. Tourer  y  U$S 100.000.- para que corras  las próximas 10 ediciones de las “1000 Millas”, a ver si de una buena vez aprendes a usar los cronómetros” (los moribundos suelen ser muy ácidos).

Tiro el guante para quién quiera debatir.

Mauricio Soraide

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08/02/2010 - Los autos tienen ese no se qué…viste ?....
(Prefiero la crítica subjetiva que me complazca y adule) 

Esta es seguramente una de las tantas historias que circulan por allí, una historia pequeña, reciente, de un auto de un precio no exorbitante ni con tanto abolengo o alcurnia, que no le perteneció al Séxtuple, ni lo manejó Di Palma o lo abolló el Lole, es el relato del proceso de restauración, lento, tortuoso, oneroso y asfixiante de un automóvil muy argentino, querido y respetado por la comunidad tuerca argentina, (aunque en honor a la verdad, y luego de un exhaustivo estudio, pareciera ser que casi todo lo que involucra a esta máquina fue diseñado fuera de los límites de nuestro extenso país). Seguro será el primer punto de discordia. Bienvenido sea, es el propósito de estas líneas: abrir el debate. Inquisidores, criticones, fanáticos: aquí los espero.

Pero no importa, a mi nada me impide pensar que  el “Torino”, tal es la marca/modelo del auto en cuestión, es argentino, el ideario popular así lo registra, al igual que a Gardel, el dulce de leche o el controvertido Maradona.

Es la ¿sencilla? historia de un nuevo Torino que se reconstruye para sumarlo a la actividad del G.P.A, al parque de automóviles históricos y que alguna vez, por el inexorable paso del tiempo, será antiguo.

Tal vez no sea la mejor de todas, ni la más original, la mejor contada o la más divertida, pero aquella de la cual soy testigo y puedo dar fe, con 90 % de credibilidad.

Es una historia que busca reflejar los sinsabores que han padecido y la satisfacción que han sentido todos y cada uno de los miles de propietarios de algún auto restaurado, con ellos me solidarizo y les rindo este callado homenaje. No me tiemblan los dedos al describirlos como “héroes”, cuyas virtudes y hazañas aún no han sido debidamente reconocidas. 

¿Cómo comenzar?. Es seguramente la parte mas difícil, no soy escritor, ni poeta y mucho menos periodista de investigación, es decir que segura e involuntariamente violaré muchos de las normas que deben observarse al momento de relatar una historia, pido entonces algo de indulgencia y presten mas atención al fondo que a la forma del relato. 

Esto, que pasó de ser una simple nota para publicar en un sólo y único envío, con el transcurso de las horas se fue complicado y extendiendo… en tiempo y espacio, ya no alcanza con una carilla ni con 30 minutos de escritura rápida… y eso que, gracias a la ayuda del corrector de Windows, muchas dudas ortográficas se subsanaron milagrosamente.

Es por ello que lo pienso contar en sucesivos envíos, sin mayor continuidad ni ataduras. 

Le daré formato de libro, en donde este vendría a ser el “prefacio”, luego un “prologo” y los capítulos creo se llamarán…. (digo “creo”, pues Uds. tienen oportunidad de leerlo en tiempo casi real, la historia va creciendo, enriqueciéndose, nutriéndose día a día, y el final, mal que nos pese, aún no escrito e indefinido. Sería… ¿cómo llamarlo?... algo así como un “GRAN HERMANO” de la restauración, pues reitero, el auto aún no se ha terminado, y si bien el restaurador, prometió hacerlo en 15 días mas (que en su idioma y previa traducción y aplicación de la teoría de Einstein -tiempo/espacio- darían como 3 meses del almanaque que tengo pegado en la puerta de la heladera)… goza de nuestro respeto, mas no de nuestra credibilidad...

Capítulos:

I) EL ANTES (causas objetivas/subjetivas-alternativas)
II) EL HACEDOR (el fanático inescrupuloso y finanscista)
III) EL FLECHAZO (el instante fatídico)
IV) LA ESPERA (el interminable  lapso entre el antes y el después) 
V) EL EXPERTO (o "victimario")
VI) LOS INDISPENSABLES (el submundo de los autopartistas y artesanos)
VII) LOS DETALLES (el temible "ya que está") 
VIII) BUSCANDO LOS  WEBER (breve incursión  a la ADUANA de Ezeiza) 
IX) LOS DETALLES INCONCLUSOS. (lo provisorio-definitivo)
X) LA REITERADA MALDAD DE LOS OBJETOS INANIMADOS.("...y...son fieros...")
XI) EL Sindicato Único de Restauradores de Autos  (S.U.R.A.-en formación).
 
(Ningún derecho reservado . Texto de libre apropiación, divulgación y crítica)

Mauricio Soraide

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