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Creo cerrar mis ojos y no entender lo sucedido. Repaso las imágenes del Lago San Roque, en Villa Carlos Paz, Provincia de Córdoba, y es difícil asumirlo. Es que José Roque Bellido se despidió para siempre y ya no está entre nosotros...
Pionero de la fotografía deportiva orientada al automovilismo de competición en el país, Don Roque se inició desde muy joven, en 1955, en lo que se convertiría en la profesión de su vida.
Las Sierras Cordobesas, sus paisajes montañosos y el país entero fueron testigos de su accionar con su cámara fotográfica y los lentes, montados sobre su espalda, para brindar servicios inolvidables donde había una competencia y era convocado.
No faltaba jamás, nunca le fallaba a los pilotos, conquistó amigos, recuerdos estampados; la ruta o los circuitos lo esperaban siempre.
Su gran trabajo se desarrolló en los Grandes Premios, ese TC del Ayer de la década de 1960 que fue glorioso para el automovilismo argentino.
El Cruce a la Cordillera de los Andes, el “infaltable” Gran Premio Internacional Argentina y Chile, la Vuelta de Córdoba o la Vuelta de Rojas desarrollada en 1966 son ejemplos de algunos de los grandes eventos a los que asistió. En esta última, Don Roque planificó las tomas aéreas donde se observan retomes de “cupecitas” doblando al límite en el camino de tierra, dejando la estela de polvo con los derrapes controlados en la ruta de la prueba. El espectador, agradecido...
Todo esto unido a una misma pasión por el automovilismo argentino, el recuerdo de aquel Estudio Fotográfico, ubicado en la calle 9 de Julio de la ciudad mediterránea, se convertiría en algo vigoroso con los años, con un registro de miles y miles de fotos provenientes de todos los rincones del país.
El recordado Alfredo Parga y su sección “A Diván Abierto” en la histórica y memorable revista “Corsa”, hizo mención a Don Roque en más de una oportunidad. Allí, Parga nos deleitaba con los detalles de las pruebas históricas, notas que eran ampliamente ilustradas “por los mejores fotógrafos”, entre ellos: Armando Contreras, Armando J. Ríos, Tony Watson, por nombrar algunos.
Destaco en forma especial una foto tomada en 1966, donde aparece un desconocido Carlos Alberto Reutemann durante la prueba del Anexo “J” sobre su Fiat 1500 Berlina color negro de la Escudería Fiat de Concesionario, que fue tomada por Don Roque y se publicó en el “Correo de Lectores” de dicha revista.
Si se trata de circuitos, el óvalo de Rafaela lo tuvo como asistente frecuente, especialmente para las carreras de la Mecánica Argentina Fórmula 1 en la década de 1970, cuando pilotos destacados de la época como Carlos Alberto Menditeguy o Jorge Ternengo fueron captados por el objetivo certero y preciso de Don Roque en su infatigable tarea.
Con el correr de los años, Bellido se convertiría en sinónimo de foto y sus espectaculares tomas pasaron por conocidas revistas del rubro automotor como “Automundo”, “Autorama”, “Coche a la Vista”, la ya mencionada “Corsa”, “Marcas”, “Velocidad”; y otros medios deportivos como “Goles” o “El Gráfico”, donde colaboró con el periodista y amigo personal Ernesto “Cherqui” Bialo, quien escribía notas de cobertura de boxeo y fútbol. Por eso se recuerdan las fotos de los partidos en el Estadio Chateau Carreras para el “clásico” Talleres-Instituto y el Mundial de Fútbol Argentina 1978.
A bordo de una camioneta Toyota roja recorrió el país entero, cubriendo los campeonatos, con un Don Roque inspirado y dirigiendo a sus hijos, estudiando cada paso y las tomas a realizar antes de iniciar un día de trabajo para la competencia programada. Tantos kilómetros recorridos y con el objetivo de captar esa imagen de los pilotos en carrera que llevaban el inconfundible adhesivo “Foto Bellido” en sus vehículos.
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Don Roque junto al autor. (Córdoba, Mayo 1999) |
La “foto de la foto”, el clan Bellido en San Carlos de Bariloche en 1986. |
Fue impresionante el caudal de registros fotográficos conocidos, con aquel famoso y carismático slogan formado por “TC, Rally, Safari” referente a las categorías donde siempre estuvieron con una continuidad de 50 años de actividad ininterrumpida.
No faltó la oportunidad en que Don Roque mostró al público su variada obra. Ya con la meta de concretar exposiciones de fotos automovilísticas, en Córdoba primero y luego en Capital Federal, el Automóvil Club Argentino le abrió las puertas para las muestras.
¿Se acuerdan de las Expo-Rally..? El debut fue en la Iglesia Catedral de la Docta en 1984 y la excusa fue el Rally de la República Argentina, luego que se cambiara el lugar del magno evento desde San Carlos de Bariloche a Córdoba.
Con la familia Recalde tuvo un trato muy cercano porque la relación con el desaparecido Jorge Raúl fue desde chico, ya lo veía bajar en su práctica bicicleta todas las mañanas bien temprano por las sierras. Cuando se produjo el deceso del “Caballo de Lona” de Mina Clavero, no faltaron los homenajes respectivos y Martin Holmes fue uno de ellos cuando reprodujo una foto (en blanco y negro) tomada por Don Roque en los prestigiosos anuarios de Rallies Mundiales en la que un joven Recalde, consultando hojas de ruta previo a una etapa, está sobre el capot del Renault 12 TS de Gran Premio de Turismo-Rally.
Junto al periodista Miguel Angel Motta, fueron los encargados de cubrir la campaña en el Rally Mundial, cuando Recalde tripulaba el Lancia Delta Integrale HF de 16v Grupo “A” o “N”, navegado por el “Pelado” Martín Chirstie, nos referimos a las temporadas 1990-91-92-93.
¿Y de su viaje a los Estados Unidos..?, hay anécdotas de sabor y alegría en su rostro, poniendo todo su sacrificio y empeño a la hora de tomar fotografías en las rutas del rally “Olympus”, que cubrió en 1986 como enviado especial.
Con el periodista cordobés Eduardo “Sprinter” Gesumaria, mantuvo una amistad profunda que databa de las carreras y hasta existió el desafío de correr una competencia en Karting sobre circuito de tierra compactada, en épocas de juventud de Don Roque cuando se organizaban las pruebas en verano.
El Museo de la Industria de Córdoba le rendirá un homenaje con un espacio como tributo. Allí se puede ver expuesta, entre otros, una cupecita blanca y roja de Oscar “Califa” Cabalén, con la característica calcomanía azul de “Bellido” en su parte delantera.
La temprana partida de su fiel compañera y esposa Elsa, le afectó profundamente. Ya retirado de la actividad en su casa a orillas del Lago San Roque, estaba mal y sufría. Sufría por estar imposibilitado de seguir estampando a los pilotos que reiteradamente le reclamaban su presencia en las competencias.
Los participantes, deseosos de recordar viejas épocas, insistían –hasta no hace poco- en que fuera Don Roque el que les tomara la instantánea que inmortaliza la participación en los afamados eventos de Anexo “J”, Standard, Standard Históricos, Turismo-Rally, Turismo Mejorado, Grandes Premios de Turismo, etc. Así, no es extraño encontrarse con pintadas en los autos con las leyendas: “Queremos la foto de Don Roque”, “Don Roque, no nos abandone” o “Don Roque, siempre estará con nosotros”.
Quien esto escribe dispone de uno de los equipos fotográficos que le perteneciera. Manteníamos un intercambio epistolar y habituales comunicaciones por teléfono que, lo confieso, le alegraban y le hacían sentir bien. Como le manifesté en una ocasión y ahora lo hago público, Don Roque –donde sea que se encuentre- quédese tranquilo que esa cámara que recorrió los caminos de nuestro país cubriendo los Grandes Premios, lo seguirá haciendo de la mano de este servidor, manteniendo vivo el espíritu automovilístico que siempre compartimos con sumo entusiasmo.
Vayan con estas líneas mi homenaje y permanente evocación.
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