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Carlos Alberto Menditeguy un deportista destacado.
Nota:
Julio Martin Mendez Peralta Ramos

"¡Ustedes están locos! El deporte más difícil es el tenis. ¡Por favor! Si al golf lo pueden jugar un gordito petiso o un viejo de 70 años, un flaco de un metro ochenta o un chico de 15 años, es el más fácil de todos." La discusión se había entablado en algún balneario de Mar del Plata durante el verano de 1940 en una rueda de amigos, quienes sostenían, salvo el que pronunciara lo que antecede, que el golf era el deporte más difícil.

Menditeguy con Linares y el Ford en el Gran Premio frustrado

El que afirmó esta sentencia era un personaje que ya tenía su fama como extraordinario polista, notable jugador de tenis y pelota a paleta, futbolista destacado en sus tiempos del colegio, y hasta excelente billarista, tal como alguna vez nos contara su compañero de tenis, el arquitecto Arturo J. Douburg (alias Grey Rock en el automovilismo), amigo de mi padre.
Se llamaba Carlos Alberto Menditeguy y aunque su figura infundía respeto no resultaba simpática para algunos, todos sus amigos y rivales lo conocían como Charlie. Y para demostrar lo que acababa de decir les apostó una buena cantidad de dólares a los presentes, a que era capaz de "recibirse" de scratch jugando al golf en un año.
Para no desmentir su origen vasco contrató de inmediato a un profesional y profesor de golf, Emilio Serra, para perfeccionar su estilo y ganar el desafío. Sorprendido, Serra aceptó, aclarándole a Charlie que para él, pasar de cinco de handicap, su valoración hasta ese momento, a scratch era una tarea imposible.
A los nueve meses Menditeguy era scratch. Para sorpresa de todos, al verano siguiente ganó el Abierto de golf en Mar del Plata y la apuesta a sus amigos. "Lo que hizo -decía Serra- solamente lo podía hacer él". Algo único en el mundo.
Al mismo tiempo continuaba siendo 10 en polo, valoración que ya tenía desde los finales de la década del 30 y comienzo de los 40, ganando cuatro veces consecutivas el Abierto Argentino en Palermo con su legendario equipo El Trébol integrado por su hermano Julio y Luis y Heriberto Duggan, lauro que volvió a conseguir en 1954 con Nicolás Ruiz Guiñazú, el australiano Robert Skene y Eduardo Bullrich; en 1956 nuevamente con su hermano Julio y los dos últimos, y en 1960 con Horacio Castilla, Teófilo Bordeu y Carlos de la Serna.
Deporte que practicaba deporte que se destacaba. Faltaba el automovilismo. Su debut se produjo en Mar del Plata en 1950 en una carrera de coches sport ganando con una Ferrari modelo 166MM.

Tapa de la revista "Marcas"

En 1951 le ofrecen para correr en la Costanera el veterano Alfa Romeo 308 con el que Oscar Gálvez venciera en 1949 a los pilotos extranjeros en Palermo, y su actuación llama la atención de todos, inclusive del equipo alemán Mercedes Benz que nos visitaba, no obstante al abandonar en la primera prueba y clasificarse quinto en la siguiente luego de estar segundo detrás del ganador, José Froilán González, y delante de las Mercedes.
En 1952 en la segunda carrera inaugural del Autódromo de Buenos Aires, con una Ferrari 1500 cc que le presta el brasileño Pinheiro Piris, se clasifica segundo detrás de Juan Manuel Fangio.
Es invitado a participar en la Fórmula 1 con Gordini primero y Maserati después, para los Grandes Premios de la República Argentina d 1953, 54 y 55 sin performances destacadas, salvo en los 1000 Kilómetros de Buenos Aires del 54, en los que en pareja con Roberto Bonomi iban segundos en la general y ganando su categoría con una Ferrari sport 3 litros, hasta que tuvieron que abandonar.
Pero en 1956 en el Gran Premio argentino de Fórmula 1 luego de largar sexto tomó rápidamente la punta con una Maserati 250F y la mantuvo durante 39 vueltas sacándole una ventaja de treinta segundos a Fangio, Castellotti, Musso, Moss ..., hasta que por una falla de la cuarta marcha hace un trompo espectacular, se va afuera y debe abandonar. Su desquite llega el domingo siguiente cuando en pareja con Stirling Moss, al comando de una Maserati 300S gana los 1000 Kilómetros Sport. En 1957 es contratado para integrar el equipo oficial Maserati y logra el podio en el Gran Premio argentino al clasificarse tercero en la prueba inaugural del Campeonato Mundial. Corre los 1000 Kilómetros en la Costanera y se clasifica segundo junto con el francés Jean Behra y Stirling Moss, con una Maserati de igual modelo que la carrera del año anterior, ganando su categoría. Participa en algunas pruebas en Europa pero la suerte no lo favorece. Sobresale por lo anecdótico Montecarlo, donde el día de la clasificación le presentan a una artista que comenzaba a destacarse, necesitada de publicidad llamada Brigitte Bardot. Se cuenta que al día siguiente, por ese motivo, apenas llegó minutos antes de la largada y luego en carrera al pisar una mancha de aceite terminó contra un paredón. 
Su última intercnción en Fórmula 1 fue en 1960 donde en el Gran Premio de la República Argentina se clasifica cuarto con un Cooper Maserati, y abandona en la prueba siguiente en Cordoba con el mismo auto.
En el país interviene en Turismo de Carretera con una coupé Ford con suerte diversa pese a su dilatada campaña logrando seis triunfos, alternando con la categoría Turismo corriendo con Alfa Romeo Giulietta, Volvo o integrando el equipo oficial Mercedes Benz.
Nunca pudo ganar el Gran Premio, siempre algo se interpuso. En una ocasión luego de adjudicarse tres etapas seguidas y cuando ia venciendo en la cuarta tuvo que abandonar en Tucumán. En otra, al llegar al Autódromo luego de recorrer más de 4000 kilómetros, se le salió la rueda delantera derecha y cruzó la meta en tres ruedas. Pero lo más recordado fue en 1963 cuando a 16 kilómetros de la llegada en Arrecifes, el motor de su Ford no quiso seguir. Bajó del auto y dirigiéndose a su acompañante, el "Negro" Agustín Linares, le dijo: "Saque un poco de nafta del tanque, vuélquela sobre el auto y préndale fuego. ¡Quémelo Linares, quémelo...!
Nunca tomó al automovilismo en forma profesional, a pesar de haber recibido ofertas para integrar equipos oficiales. 
Para él, el deporte era una diversión, una excusa para pasarlo con quienes compartía sus mismos gustos. Siempre dijo que "el único hombre ante el cual me sentí impotente fue Fangio."   Después de su retir, cuando alguien le pidió al Quíntuple su opinión, éste contestó: "Menditeguy no fue Campeón del Mundo posiblemente porque no quiso."
En 1973, a los 58 años, Charlie  o Charles, Don Carlos o "El Dotado", como lo bautizara Ricardo Lorenzo, Borocotó, en "El Gráfico", nos dejó físicamente pero quedó en el recuedo inolvidable de todos los que lo conocimos y admiramos como modelo de deportista ejemplar en el más amplio sentido de la palabra.

Carlos Alberto Menditeguy con el Cooper Maserati en el Autódromo en 1960

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