Caravana y festejos del TC
Anticipando sus 75º años Boda de Platino, el Turismo Carretera festejó con una caravana histórica que sirvió para el encuentro de las legendarias y gloriosas “cupecitas del ayer” con los actuales vehículos de la categoría TC y los TC Pista.

Nos retrotraemos al 5 de Agosto de 1937, que marcó el comienzo de todo. El Campeonato Argentino de Velocidad, creado por el Automóvil Club Argentino, pasó a la historia por su dureza y popularidad dentro del país. Realizado el primer Gran Premio Argentino, cuya extensión superó los 1.000 kilómetros con una velocidad máxima de 120 km/h. Sucedió durante el gobierno de Agustín Pedro Justo (h), militar, diplomático, político argentino, en el período 1932-1938.
Los audaces se lanzaron por vías inexistentes con automóviles de serie armados con el esfuerzo y dedicación, abriendo caminos (de ahí su nombre general en tierra). Angel Lo Valvo triunfa con el seudónimo de “Hipomenes” y a bordo de un Ford V8 Coupe, con un promedio de 80,535 km/h. En 1939, consigue el Campeonato Carretera.
Numeroso siniestros causaron la cancelación de la práctica, que recurre a autódromos cerrados y continúa con restricciones a los autos de carrocería cerrada, excluyendo de carrera y gran sport. Una transición lógica en cada época.
Organizada en el edificio Juan Gálvez, el presidente de la ACTC, Oscar Aventín, analiza propuestas junto a integrantes como el vice-presidente Hugo Mazzacane, el secretario Rubén Gil Bicella, el piloto ídolo de Ford Omar Martínez, el sub-secretario de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires Francisco Irarrazaval, el director Provincial de Política y Seguridad Vial de Buenos Aires Emiliano Baloira.
La fecha elegida fue el Sábado 3 de Septiembre, que podría transferirse al día 24 del mismo mes en caso de suspensión. Los vehículos no serían más de 300, con unos 175 binomios en la grilla de partida entre piloto titular y reemplazante. A modo de tributo, vivimos un regreso simbólico del Turismo Carretera sobre rutas o circuitos semi-permanentes, volvían a renacer los asados criollos, mates, familias enteras disfrutando, el ferrocarril, la radio, transmisiones de avión y otras yerbas…
Se revivió el paso histórico de las cupecitas de Juancito y Oscar Gálvez, Juan Manuel Fangio, Carlos Menditeguy, “Tuqui” Casa, el mítico “7 de Oro” de Roberto “Toro” Mouras, el Dodge naranja de Oscar “Pincho” Castellano, el “Trueno” naranja de Carlos Pairetti, el “Chevitu” de Jorge Cupeiro, el Dodge de Octavio Suárez, los Torino de Luis Rubén Di Palma y César Horacio Malnatti. Todos trajeron lágrimas y nostalgia, al igual que la acción de prototipos como la “Garrafa” o las “Libres” y otros tantos que fueron de la partida, como clubes históricos, de marcas y de museos.
Las autoridades. Diego Mesa verificó la ruta como comisario deportivo de la CDA del ACA en el evento. Colaboró Carolina Barbero, gerente de marketing, junto a un equipo que trabajó intensamente. Se destacó el presidente de Río Uruguay Seguros, Juan Carlos Lucio Godoy, mientras que se contó con el auspicio del Ministerio del Interior de la Nación.
El recorrido establecido fue unir los 404 kilómetros desde el Obelisco porteño, lugar de largada, hasta la ciudad de Mar del Plata. Encabezó la comitiva el Chevrolet de Guillermo Ortelli, quien puso en marcha la caravana por la Autopista Buenos Aires-La Plata hasta tomar la Autovía Nº 2 y llegar a Dolores, donde los equipos se exhibieron e hicieron carga de combustible. La llegada a la ciudad balnearia fue por Avenida Constitución, para luego dirigirse a la rambla del Hotel Gran Provincial de la ciudad balnearia.
Una verdadera multitud recibió a los autos, para vivir una fiesta del automovilismo argentino, que en forma imponente pasaban ante la gente y algunos detenían su paso para saludar y tomarse fotos con la gente.
El TC, la categoría más popular por excelencia de la Argentina, se reencontró con su viejo amor: la ruta y el público a la vera del camino. Por momentos, revivimos los GP que unieron Buenos Aires con Mar del Plata, en una iniciativa que promete volver a repetirse en el futuro ante el pedido insistente de la gente, motivada y volcada a recordar una época que indefectiblemente ya pasó pero que permanece viva en el recuerdo y en las retinas de quienes tuvieron la suerte de presenciar esas competencias en vivo y en directo.
Rafael “Turbo” Manrique
rafaelmanrique01@ciudad.com.ar