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El “Caminos del Inca”, de los Andes peruanos a Jujuy

En 1942, el Automóvil Club Peruano (ACP), presidido por Luís Manarelli, indaga en la posibilidad de crear una competencia que recorra localidades andinas de la costa peruana y satisfacer la exigencia de los pilotos.

Un primer diseño del “Gran Premio Nacional de Carreteras” fue unir Lima, Huancayo, Ayacucho, Cuzco, Juliaca y Puno-Tacna con Tarata. Pero no existían condiciones adecuadas para el tránsito, lo que obligó a su cancelación. En 1951, con el nombre “Premio Nacional de Carreteras”, se planeó un recorrido Lima, Nazca, Cuzco, Arequipa, Lima.

Las autoridades se concentran en la realización exitosa de la prueba internacional “Gran Premio República del Perú”, en el circuito de Atocongo, en diciembre de 1952, con el triunfo del piloto norteamericano Jim Richard Rathmann a bordo de un Ford 1958. En ese período también se disputó el “Gran Premio Presidente de la República”, evento del que tomaron parte los hermanos Gálvez y el chileno Eugenio Velasco Letelier.


Eduardo “El Zorro” Martínez Álvarez, doblando “La Liebre” peruana en un retome

En 1965 el entonces director de ACP, Román “Nicky” Alzamora Traverso, proyecta otro “Gran Premio”, denominado “Caminos del Inca”, y presenta la propuesta al presidente Eduardo “Chachi” Dibós Chappuis (p), quien la desechó para luego aceptarla en 1966, haciéndose efectiva en el mes de octubre.

La primera edición tuvo como ganador al peruano Henry Bradley Unzueta, quien condujo un Volvo Amazon Auroral y experimentó la sensación de cubrir un recorrido “ciudad-ciudad”, con la excepción de detenerse para abastecimiento en un camino de larga duración hasta clausurar. El parque cerrado estuvo en el Estadio Nacional Roberto Martínez.

Una prueba singular

La junta directiva de la comisión de carreras, encabezada por Emilio “El Ciego” Bellido Salazar y Pedro Roca Ribot, diagramó el trazado de la prueba utilizando chasquis durante el paso por Incanato, Lima, Huancayo, Ayacucho, Cuzco, Arequipa, Lima. El “Gran Premio Nacional” nacía en forma definitiva, con algunas variantes de recorrido en años posteriores.

La Quebrada, zona montañosa, en bajada es peligrosa. Los camiones de la zona asisten a los participantes que controlan los vehículos por el sinuoso y bello paisaje de Arequipa, que comunica con una empresa minera a unos 80 kilómetros de la localidad de Pomacanchi, para atravesar el pueblo el Descanso-Espinar con Imata y Juliaca.

En Lima utilizan unos 1000 kilómetros de la Carretera Panamericana Sur, pasando por las ciudades de Camaná, Nazca, e Inca, en lo que se asemeja a la largada del rally de Montecarlo. El competidor alcanza unos 250 km/h en promedio. En Cerro Azul, los autos largan en pareja tipo “drag” americano en un pique, similar a la “Pikes-Peak” de Colorado Springs de los Estados Unidos.

Las viejas “chatas” del TC no respondían a los difíciles caminos y en 1968 desaparecieron de circulación. En 1971, una publicidad de cigarrillos de la época describía a la competencia como “Los audaces Caminos del Inca” en su auspicio, llegando la carrera de esta forma a tener una tercera denominación.

Es interesante repasar algunos detalles del trazado y las características de las curvas a la salida y llegada de cada etapa.

Sube 4883 metros en la zona de Ticlio, en Anticona, posee carretera central de asfalto. La etapa especial Jornada Ayacucho-Cuzco, de 562 kilómetros se desarrolla a 4000 metros sobre el nivel del mar, en zona de La Mejorada, caracterizándose por un abismo que conduce a Río Mantaro. En Andahuaylas-Abancay, el camión de asistencia reabastece de combustible y se ofrecen cambios de neumáticos.

Es una descomunal “montaña rusa” a través de los Andes. El hombre no queda a la zaga, resiste y supera este desafío a la medicina deportiva, algunos pilotos deben usar máscaras por la falta de oxígeno para poder conducir adecuadamente. En la foto, posando sobre el Chevrolet TC del chileno Eugenio Velasco Letelier a la espera de largar.

La nación peruana se paraliza completamente. Los participantes se arriesgan y exponen sus vidas, convirtiéndose en héroes que pelean contra el polvo y la grava, tratando de llevarse la gloria de la carrera y pasar al historial. Los días de la competencia tienen carácter de feriados tácitos, se cancela la asistencia a las escuelas, las labores del campo se detienen y todo se paraliza para poder apreciar los detalles del evento. El pulso se acelera para vivir la carrera que se divide en cinco categorías: A, B, C del grupo II-V más un Turismo Especial y Nacional Codasur.

Por años la competencia sufrió interrupciones debido a motivos políticos, pero recuperó protagonismo y el rugir de motores volvió a su curso surcando caminos, sierras, accidentes geográficos varios, fallas, etc. Sin dejar de mencionar las complicaciones, la escasez de oxígeno, guerrillas varias, tierra, asfalto, bajadas, calor, lluvias, frío, etc. que desafiaban a los inalterables hombres que con sus máquinas rozan las alturas. Si la topografía amalgama al rally o maratón gemela de “Los Faraones” de Egipto con sus típicas dunas del desierto, aquí podemos afirmar que los protagonistas evocan la leyenda del Imperio Incaico en las montañas de la cordillera andina de Sudamérica.

Clubes residenciales

Mientras tanto, en Argentina, en una antigua casona con rosedal de San Isidro situada en la calle Alsina, nos encontramos que en 1965 nace el Club de Automóviles Clásicos de la República Argentina (CACRA), primer club de nuestro país que promovía un grupo de señores entusiastas quienes rescataban del olvido a los autos históricos.

La institución pronto se consolidó y organiza habitualmente competencias de vehículos históricos y regularidad, en un marco de amigos y camaradería. Ya hemos mencionado en otros trabajos su accionar y capacidad de convocatoria, especialmente con la muestra “AutoClásica” que año a año atrae multitudes.


Imagen del peruano Emilio “El Ciego” Bellido Salazar

Aquí queremos referirnos a otra prueba a cargo de club, como lo fue la réplica del “Caminos del Inca” en la provincia de Jujuy que comenzó en 2007 en respuesta a la solicitud de la Secretaría de Turismo y Cultura de Jujuy. Oportunidad que fomentó la Secretaría (hoy Ministerio) de Turismo de la Nación encabezada por Enrique “Quique” Meyer y que fue propicia para conocer las bellezas de la tierra norteña. Interviene Sofía Neiman Producciones, quien aporta para la organización del importante suceso deportivo de coches clásicos y que tuvo a importantes figuras del espectáculo como Marcela Tinayre, Virginia Elizalde, Teresa Calandra, entre otras estrellas invitadas.

Un rally asoma…

La versión “amateur” se llamó Primer Rally de Jujuy “Caminos del Inca” y fue previsto para los días 25 al 29 de abril de 2007. Con 4 etapas recorrió unos 342 kilómetros, en las instalaciones del Campo de Polo se llevó a cabo la presentación. La competencia reunió a unos 100 participantes y 54 automóviles dejarían simbólicamente la Plaza Principal de Jujuy en la partida.

Se iniciaba el desafío, donde las categorías se dividían en: Ancestro 1904, Veterano 1905-1918, Vintage 1919-1930 (que inscribió un Bentley 1927), Post-Vintage 1931-1945, Post-Guerra 1946-1960 (que anotó un Porsche 911), sumado a dos motos nomenclatura 4 que participaban de la caravana de paseo.

La etapa comienza en el Aeropuerto Horacio Guzmán-Purmamarca. Después sigue por el sendero Volcán, Tumbaya y llega a la Peatonal Centro, donde se combina una visita a una feria artesanal y a la iglesia del pueblo. La imponente y atractiva imagen del Cerro Siete Colores impacta en las retinas. La travesía toca Humahuaca y allí se estaciona en el patio de la Escuela Normal, traspasando Maimará, Uquía, Huacalera, Tilcara, Pucará.

El itinerario sigue para transitar el Trópico de Capricornio y la Puna, con su riqueza geográfica desde Selva de las Yungas –reserva biosfera de la UNESCO con unas 500 especies de animales- a unos 3500 metros de altura en el valle, para dar paso a la majestuosidad de la Quebrada de Humahuaca que es patrimonio de la humanidad.

Seguimos por la Susques-Salinas Grandes, que exige subir la Cuesta de Lipán, donde se asciende a 4000 metros sobre el nivel mar, que posee superficie “salitre” por el proceso de recolección de sal, que tiene como destino a Calilegua, cruzando San Pedro, Libertador General San Martín, Ingenio Ledesma, donde se hicieron los agasajos especiales. Durante todo el transcurso de la prueba, los participantes recibieron comidas típicas y la hospitalidad de la gente, una postal de ensueño y magia que se grabó en los pilotos para convertirse en una experiencia única e inolvidable desde el punto de vista del intercambio cultural.

El automovilismo acerca pueblos

En 2008, el presidente del Club, Dr. Miguel Politis, junto a integrantes de la comisión directiva, tenían en mente repetir la realización de la prueba. En los salones del Palacio Duhau-Park Hyatt, sobre la Avenida Alvear, se hizo la presentación. Citamos las expresiones que pronunció Politis, quien recordó palabras de Juan Manuel Fangio para un evento de este tipo: “…no se olviden de que el automovilismo une, y en nuestro país todo lo que sea motivo de unión bienvenido sea…”

Junto a infinidad de socios y representantes de las firmas auspiciantes Baron B, Bodega Terraza de los Andes y Laboratorios Elea, concurrieron autoridades del deporte nacional y el Secretario de Turismo de Jujuy, Jorge Nocetti. La paqueta velada contó con un vehículo Hispano Suizo Pre-Guerra, que se exhibió en las escalinatas y concitó la atención de los presentes.

Vlado Vukojicic, organizador del evento, anticipó el Segundo Rally de Automóviles Clásicos de la Provincia de Jujuy “Camino del Inca o El Argentina” como una festividad social y solidaria en un trabajo mancomunado por la comisión organizadora.
La prueba se efectuó entre los días 29 de mayo al 2 de junio, con un itinerario de 700 kilómetros y unas cuatro etapas similares a la edición previa. Los cómputos estuvieron a cargo de la Asociación Cordobesa de Regularidad y Rally (ACRyR). Con 500 inscriptos, unos 35 coches se dieron cita en trailer mientras que algunos conductores llegaron por vía aérea. Las clases fueron: Post-Guerra, Interés Especial, Contemporáneo, según su producción.

Desde la rampa de lanzamiento en la Plaza Belgrano de Jujuy, entre los autos que tomaron parte se pueden destacar: un Vauxhall Velox 1923, un Jaguar XK-120 1953, un Mini Cooper, una Ferrari 250 GT Lusso 1963 y una Maserati 1976. Este notable y selectivo lote de vehículos históricos funcionó a la perfección.

La comitiva siguió hasta el paraje Yala, luego Diques los Alisos, El Carmen, Las Maderas, La Cienaga, con un contraste en la Cordillera de los Andes y Lepanto. Atravesaron montañas multicolores áridas y zigzagueantes. Los participantes fueron devastados por situaciones francamente indescriptibles, entre enlaces, encrucijadas con giros, etc. Volvieron a donar material didáctico y útiles escolares a dos escuelas en Humahuaca y Susqués, luego de un cálido recibimiento por parte de los alumnos.

El “super-prime” se llevó a cabo en el Autódromo de Jujuy, con una inmensa emoción por parte de las tripulaciones. Hubo maniobras de gymkhana, espejo, contrarreloj, obstáculos, etc. Se perfilaban ganadores de clasificación, en combinación con el control horario y puntaje. La ceremonia de premiación tuvo lugar en Manantial del Silencio, en Purmamarca, bajo un imponente marco de asistencia.

En el año 2009 el club CACRA eligió una nueva comisión directiva presidida por Alejandro Daly, propietario de una cupecita TC que perteneciera a Manuel Mantinian durante la década de 1960. Las flamantes autoridades proponen salir del esquema del rally en el norte del país y deciden organizar otro evento: “Rally de las Provincias de San Juan y La Rioja”, cuya primera edición Rally Internacional La Rioja / San Juan “Camino del Sol” Club de Automóviles Clásicos, se realizó los días 21 al 24 de mayo, con una convocatoria de unos 40 automóviles.

El Imperio Incaico en Argentina

Perú es indiscutiblemente uno de los centros más importantes de las antiguas civilizaciones y exhibe una de las culturas más notables entre las que lograron un gran desarrollo y florecieron antes que los europeos llegaran. Sus ruinas fascinan a todos los arqueólogos del mundo. El Imperio Incaico, los adoradores del sol, fue uno de los más destacados exponentes de esas culturas.

El Camino del Inca, sendero descubierto por Hiram Bingham en 1915, unos cuatro años después del hallazgo del Machu Picchu, es sin lugar a dudas el más popular de los circuitos turísticos que existen en América del Sur. Es un sistema de caminos construido durante el Imperio Incaico y que llegan a la ciudad de Cuzco, fue utilizado a partir de 1570 por los conquistadores españoles para desplazarse a Bolivia, Chile y parte de nuestro territorio norteño. Durante la civilización incaica, todos los caminos de Sudamérica llevaban al Cuzco, la metrópoli más importante y con tradición cultural milenaria.

Todo ese marco se intentó reproducir y transplantar en nuestro país, precisamente en la provincia de Jujuy, en las dos ediciones de 2007 y 2008 que se llevaron a cabo exitosamente de la mano del club CACRA con apoyo gubernamental. Una forma de revivir competencias del exterior pero con características propias y paisajes argentinos.

Rafael “Turbo” Manrique

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